Al referirse a la batalla de Stalingrado y a los estragos que esta batallo produjo en las vidas de tantos rusos, asociado a la represión y el miedo que el propio gobierno ruso imponía en su pueblo (hábilmente retratado por el autor), la vida de las personas parece incompleta y sus historias, a veces truncadas por uno o por otro mal (o por los dos), quedan incompletas también, y es eso lo que Grossman, probable mente quiso demostrar en su libro... lo fácil que es, que la vida de una persona, cualquier persona, quede incompleta y el maravilloso milagro que es al mismo tiempo tener una historia, y que esta pueda continuar con respetable fin.
Desde finalizar este libro, he tenido unas provechosas semanas de lectura, primero con un libro de Mario Vargas LLosa, llamado "El paraíso en la otra esquina", que debo ser honesta, al principio no me gusto para nada, lo seguí leyendo más por esa ley no escrita, que dice que es un pecado dejar un libro a medio leer (solo si el libro es una basura, y este no lo era), pero conforme continué mi lectura, debo decir que me atrajo y me interesó la historia. No está entre mi lista de los mejores, no lo daría de regalo, pero no me arrepiento de haberlo leído, y de hecho, me convenció para leer más de este autor.
Finalizado este libro, quise volver un poco a mis amores, así que no hubo nada mejor, que leer al maestro, Gabriel García Marquez, con su "Crónica de una muerte anunciada". Basta decir que la leí en menos de un día y que la maravilla que es ese libro, nuevamente me hundió en la emoción y los sentimientos encontrados que García Marquez siempre suscita.
Hace menos de un día, inicie "El sello del Algebrista", un cambio extraño de rumbo literario, lo sé, pero definitivamente, es ese mi propósito (redescubrir el placer de la lectura y la gran variedad disponible). Comentarios sobre este libro, vendrán después.
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